Tras la formación de la Tierra y la solidificación de la corteza terrestre, nuestro planeta cubrió su superficie de volcanes alimentados de roca fundida, su calor interno estaba dispuesto a salir desde lo más profundo del manto hacia el exterior de cualquier forma: lava, vapor, ceniza y piedras calcinadas bañaban la Tierra, nada ni nadieSigue leyendo «Un Volcán»
