Consumida

Se vio consumida por las llamas que provocó algún sentimiento mal apagado y que alimentado por el viento ardió sin remordimientos.

De dura fachada tiene el corazón blando, raíz de un viejo árbol que fue mutilado y ahora quedó atrapado entre cenizas.

Dama de noche y dama de día, madre de todos y madre de nadie, maltratada desde la buena intención en el nombre de algún anónimo Dios.

Vino para no quedarse, como tú y como yo que algún día seremos sedimentos en las aguas del río Sena y serán las algas quienes se alimenten del polvo de nuestros huesos. 

Tras respirar durante cientos y cientos de años el aire tóxico de esta extraña humanidad, algún día descansará en paz.


La Educación Cósmica

Allá por el siglo pasado, surgió en la India una nueva forma de ver el mundo, María Montessori había compuesto una obra celestial de exquisita delicadeza. Afinadas por el rugir de la tormenta perfecta y su agua de mayo: la historia, la geografía y la biología armonizadas en la tonalidad de un reluciente sol mayor. Así nació la Educación Cósmica, una disciplina que muestra la importancia y la necesidad de absolutamente todas las partículas del universo. Según la doctora, existe un plan cósmico para cada pieza de este paradójico rompecabezas, todos somos y todo es indispensable en el cosmos. Unidos por un hilo de ancho ovillo, la totalidad aquí obtiene su completo sentido.

La órbita de los planetas alrededor del alabado sol y su legado.

El potente golpe de mesa de un volcán.

El flow del viento sin ningún remordimiento.

La canción de cristal bajo la lluvia.

El marfil del mamut helado o las alas de gigantes mariposas.

La sierva lombriz que oxigena la tierra.

El extraordinario silbido del mirlo común al alba.

El pez payaso anemomado de alguna aprovechada medusa.

La niña que pisó una vez la hierba con los pies descalzos.

“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”
(Montessori, 1870-1952). 



La Voz del Cosmos

La Voz del Cosmos es la voz del universo, del prestigioso capitán sol y toda su tripulación.

La Voz del Cosmos es la voz de la roca, el agua y el viento que gritaron sin aliento cuando todo era imperfecto y no crecía ni un pimiento. 

La Voz del Cosmos es el rugir de un volcán, el silbido de una vieja canción country y la lluvia tropical. 

La Voz del Cosmos es la voz de la primera partícula de vida sin boca, el pez guerrero, la rana y su primer “¡croac!”, el cocodrilo y su higienista bucodental, el pájaro pluvial.

La Voz del Cosmos es la mesa de mezclas de un prestigioso DJ que ambientó a las sofisticadas flores en su fiesta anual de primavera.

La Voz del Cosmos le cantó al flamenco rosa de plumas impermeables por bulerías una dulce melodía de ducha armonizada por el director de la filarmónica de Viena.

La Voz del Cosmos es el eco del grito de un mono tras rebotar en las paredes de nuestros insonorizados  tímpanos. 

Pero principalmente y sin lugar a duda, La Voz del Cosmos eres y serás tú.

Me presento

Me presento, soy Juanfran Serrano, maestro inquieto, defensor de la educación alternativa y guía Montessori. Mi principal recurso didáctico siempre ha sido la poesía hecha canción, “y es que en medio de la nada y así como si nada” nace mi primer proyecto literario, musical y educativo: “La Voz del Cosmos“. Tras buscar y buscar en ese recurrente lugar lleno de agujeros negros al que todo humano conoce como internet, me perdí y no encontré los poemas idóneos con los que trabajar en mis clases, poemas que se ajustaran como un guante al contenido que quería transmitir, así que me puse manos a la guitarra y empecé a componer: mis dedos se desplazaban por los trastes movidos por una energía cósmica invisible, los acordes iban dejando una luz poética deslumbrante de origen estelar que ahora sí que se ajustaba a eso que tanto buscaba, música y poesía fundidas gracias al calor del núcleo de esta galaxia educativa, el niño.

Con este blog quiero compartir con vosotros todo aquello que va sucediendo en torno a este universo, dándole voz al Cosmos por medio de la poesía musical.

Desde el respeto y con toda mi ilusión,

Juanfran Serrano.